Carisma

                                          Nuestro Carisma

                           


Nosotros, la Orden Carmelita Seglar.

Somos hombres y mujeres que caminamos el mundo con las manos llenas de vida cotidiana (familia, rabajo, calles ruidosas) y el corazón anclado en el silencio del Carmelo.

No nos apartamos de la realidad; la habitamos con mayor hondura.

Nuestro carisma no es una fuga, sino una mirada que penetra debajo de la superficie, allí donde late el Misterio.

Vivimos el mismo fuego que ardió en Elías: oración que no se apaga, celo por Dios en medio del ruido. Nos dejamos moldear por María, la que guardaba todo en su corazón, y seguimos los pasos descalzos de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz.

Buscamos la amistad íntima con Cristo en la oración diaria, en la contemplación que no necesita claustro porque transforma cada gesto ordinario en ofrenda.

En fraternidad nos sostenemos. Compartimos la mesa, la palabra y el silencio. Prometemos vivir los consejos evangélicos con el alma seglar:

Pobreza que libera, castidad que ama sin poseer, obediencia que escucha la voz de Dios en la propia historia.

No somos religiosos, pero sí carmelitas hasta la médula: contemplativos en la acción, testigos de que el Evangelio se hace carne también en la oficina, en la cocina, en el colectivo.

Aquí, en la Orden Carmelita Seglar, no buscamos ser perfectos. Buscamos ser fieles. Y en esa fidelidad sencilla y profunda encontramos la alegría que el mundo no puede dar.

Bienvenidos a nuestro carisma. Bienvenidos a casa…