Curso: Las Moradas del Castillo Interior. Charla 2. (Intro) Primeras Moradas. Fray Pablo Ferreiro OCD

 

Curso: Las Moradas del Castillo Interior. Charla 2. (Intro) Primeras Moradas.  Fray Pablo Ferreiro OCD

Hacia la Interioridad: La Invitación de Nuestra Madre Santa Teresa en las Primeras Moradas 



Para nosotros, como miembros de la Orden Seglar de los Carmelitas Descalzos, el camino hacia el centro del alma no es una carrera de resultados inmediatos, sino un proceso de "procurar".

Nuestra Madre Santa Teresa de Jesús no nos impone exigencias inalcanzables; al contrario, nos motiva a intentar, a proponer y a comenzar con alegría y libertad.

El Evangelio y el Carmelo confían en los procesos del Espíritu, lejos de la ansiedad por el éxito espiritual.

 

La Disposición del Corazón y la Humilde Tenacidad

El camino de la perfección requiere una determinada determinación. Dios no necesita nuestras obras por su valor intrínseco, sino la disposición de nuestra voluntad y el deseo de servirlo. Debemos evitar dos extremos peligrosos que nos alejan de la gracia: el voluntarismo, ejemplificado en el joven rico que pretende "conquistar" a Dios por sus propias fuerzas, y la pusilanimidad del paralítico, que cae en la mediocridad esperando que otros hagan el camino por él.

La verdadera santidad brota de la pobreza de espíritu. Siguiendo el ejemplo de Santa Teresita, debemos ser como niños al pie de la escalera: aunque no tengamos fuerzas para subir el primer peldaño, nuestra buena voluntad y el esfuerzo constante de "levantar el pie" atraen la misericordia de Dios, quien finalmente baja a buscarnos para llevarnos en sus brazos.

 

La Dignidad de la Criatura: El Castillo de Diamante

Santa Teresa nos describe una realidad asombrosa: nuestra alma es un castillo hecho de un solo diamante o muy claro cristal.

Es un paraíso donde Dios mismo asegura que tiene sus delicias. Esta dignidad es intrínseca al ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, como un árbol de vida plantado junto a las aguas de la vida.

Es fundamental comprender que, aunque el pecado pueda oscurecer nuestra alma (como si cubriéramos los cristales con una tela negra o resina espesa), nada puede quitarle su hermosura natural. La luz de Dios sigue habitando en el centro, esperando que limpiemos esos obstáculos para volver a resplandecer.

 

La Oración: Puerta de Entrada y Trato de Amistad

La puerta para entrar en este castillo es la oración. No se trata de un rezo mecánico o rutinario, sino de un trato de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos que nos ama. No importa si la oración es vocal, mental o litúrgica; lo esencial es la atención y la entrega del corazón.

En este recorrido por las moradas, se nos invita a no ser "cobardes" ni a instalarnos en una sola habitación. Dios nos ha dado tanta dignidad que desea que caminemos por todo el castillo, conociendo su bondad infinita que se despliega desde el centro hacia cada rincón de nuestra existencia.

 

El Conocimiento de Sí bajo la Mirada de la Misericordia

El conocimiento propio es el "pan que debe acompañar todas las comidas". Es imprescindible aceptarnos en nuestra fragilidad y condición de criaturas. Sin embargo, este conocimiento no debe ser un escudriñamiento oscuro de nuestras miserias, sino una mirada que nace de contemplar a Jesús.

Cuanto más conocemos al Señor, mejor comprendemos quiénes somos nosotros ante su mirada. No debemos temer a Dios como a un juez implacable; Él se nos presenta como Misericordia, acogida y amor incondicional. Jesús es el Pastor que busca a la oveja perdida y organiza una fiesta al encontrarla.

En este camino, el verdadero conocimiento de nosotros mismos nos libera del ego y nos permite experimentar que Dios nunca ha estado ausente, sino que siempre ha estado "mirando y remando" por dónde poder entrar en nuestro corazón para darnos su paz y su alegría inimaginables.

 

Fuente: Carmelitas Descalzos de Argentina