Curso: Las Moradas del Castillo Interior. Charla 3. (Intro) Segundas Moradas. Fray Pablo Ferreiro OCD

 

Curso: Las Moradas del Castillo Interior. Charla 3. (Intro) Segundas Moradas. Fray Pablo Ferreiro OCD



 


Para la comunidad de la OCDS Virgen del Rosario, compartimos este resumen detallado de las Segundas Moradas de Santa Teresa de Jesús, basado en la formación impartida por la Orden de Carmelitas Descalzos. Este contenido busca profundizar en el proceso de conversión y el despertar del alma que desea avanzar hacia el centro del Castillo Interior.

Segundas Moradas: El Despertar y el Camino de Conversión

Las Segundas Moradas representan el comienzo formal del seguimiento de Jesús. Es el momento en que el alma acepta la invitación de trabajar con Él y conformar su voluntad con la del Padre. A diferencia de las primeras, aquí el alma ya no está sorda; comienza a oír las voces de Dios que la llaman a una mayor intimidad.

 


1. El Llamado de Dios y la Misericordia

La entrada en estas moradas es un gesto de la misericordia divina que busca despertar al alma de su alienación. Dios utiliza diversos medios para llamar:

ü  Voces externas: Predicadores, buenos libros, confesiones y ejemplos de personas virtuosas.

ü  Circunstancias de vida: Enfermedades o la pérdida de seres queridos, eventos que actúan como llamadas de atención para retornar al interior.

ü  La Presencia Trinitaria: Se descubre que la Santísima Trinidad habita en lo más profundo del ser y nunca ha estado lejos, acompañando al alma en cada circunstancia.

 

2. La "Gran Guerra": Obstáculos y Tentaciones

Teresa advierte que en esta etapa se libra una batalla intensa, pues el alma está más cerca de la luz pero aún mantiene contacto con las "culebras" y animales ponzoñosos (las distracciones del mundo). Los principales obstáculos identificados son:

ü  Fe débil o mortecina: La tendencia a creer solo en lo que se ve y se controla, o el peligro de caer en pensamientos mágicos y fundamentalismos que evaden la verdadera fe.

ü  La Tríada de la Mundanidad: El dinero, el poder y la "negra honra" (la preocupación por la imagen social y la autoimagen), que impiden la transparencia y la verdad.

ü  Mecanismos de evitación: La búsqueda de gratificación inmediata y la "mentalidad de rebaño", donde se prefiere seguir a la masa antes que la propia identidad original como imagen de Dios.

ü  Tentaciones de los "buenos": El perfeccionismo rígido que juzga a los demás y el subjetivismo de querer guiarse solo por el propio criterio, descuidando la obediencia y la caridad.

 

3. Remedios Teresianos para el Camino

Para no errar el camino y perseverar, la Santa propone estrategias fundamentales:

ü  Determinada determinación: No dejarse vencer por las caídas. Lo importante no es no caer, sino no desanimarse y confiar en la fidelidad de las promesas de Dios más que en las propias fuerzas.

ü  La mirada puesta en Jesús: Contemplar la Humanidad del Señor en el Evangelio. Sin mirar a Cristo, no se puede conocer su voluntad ni servirle adecuadamente.

ü  Conformidad de voluntades: La verdadera unión mística no consiste en gozos, sino en trabajar para que nuestra voluntad se ajuste a la de Dios.

ü  Acompañamiento y Amistad: Tratar con personas experimentadas y buscar "amigos fuertes de Dios" que nos ayuden a caminar en verdad y nos den "espaldas" en las dificultades.

ü  Abrazar la Cruz: Aceptar las consecuencias de elegir el Evangelio, integrando la propia miseria con suavidad y sin voluntarismos heroicos que nacen del ego.

 

4. La Pedagogía Divina y la Perseverancia

Santa Teresa nos recuerda que la conversión no es un evento acabado, sino un proceso largo que puede llevar años (a ella le tomó cerca de veinte). Dios es paciente y valora incluso los deseos de querer amarle. El alma debe aprender a vivir desde su "casa interior" y no andar perdida como el hijo pródigo, reconociendo que dentro de sí tiene a un Huésped que desea hacerla señora de todos sus bienes.

Para la comunidad de la OCDS Virgen del Rosario, las Segundas Moradas son un llamado a la paciencia y a la confianza absoluta en la misericordia de Dios, quien nos atrae hacia Sí no por nuestra perfección, sino porque sabe cuánto necesitamos de Su amor.

 

Fuente: Carmelitas Descalzos de Argentina